De aciertos y errores

Espero que SS. MM. los Reyes Magos os hayan traído lo que hayáis deseado. Por mi parte, lo han hecho, pues todo mi alrededor está feliz, contento y con salud; aún no me han traído todo lo que pedí: más trabajo, pero seguro que llega.

Iba a abrir el año con una reflexión y sobre el uso de las redes para señalar la paja en el ojo ajeno, muchas veces de forma equivocada y agresiva, pero tras el día que tuve ayer creo que el título también va muy acertado con este nuevo tema: las pruebas de traducción.

Ya son casi tres meses desde que decidí dedicar todo mi tiempo a traducir. Siempre había dejado un poco de lado este sueño porque, bueno, tenía que comer; pero decidí que era ahora o nunca y pese a que el balance es más positivo que negativo, no deja de ser igual de duro.

Las ocho horas que me he marcado como jornada laboral las dedico a recopilar información, redactar correos y enviarlos. Llamas a muchas puertas y, como cualquier vendedor a puerta fría, debes dar una buena primera impresión para que tu correo no acabe en leído y enterrado por los cientos de correos que pueden llegarles al día. Creo que es algo que tengo casi conseguido, pues mi CV llama mucho la atención (¡qué orgullosa estoy aunque me costó una tarde!), pero eso es solo medio camino recorrido.

Hay días que se me hace más cuesta arriba que otros, ya que llevo un par de semanas con la bandeja de entrada a cero, sin nada a la vista y es un poco desesperante ver como tus ahorros van bajando cada mes porque, bueno, tienes que comer.

Ya son casi tres meses desde que me dí de alta en autónomos y como comento en este magnífico hilo de Traduversia, me han respondido mandándome pruebas de traducción.

No os voy a engañar, he tenido más errores que aciertos, y sigo cometiéndolos, pero también sigo intentándolo. Y, tampoco os voy a engañar, puede resultar extraño que en solo tres meses haya recibido más de 16 pruebas de traducción.

He hecho cada una de ellas con un mimo exquisito, pero hay veces que no ha sido suficiente y la mayoría de veces no sé el porqué ya que muchas agencias no dan feedback. Eso suele llevar a la frustración porque piensas que lo que has entregado no estaba tan mal… Pero hay que respetar su decisión y seguir creciendo. Está claro que si veo ahora mi primera prueba y la pongo al lado de las últimas voy a querer arrancarme los ojos.

Ayer fue uno de esos días en los que era mejor meterse en la cama y ya esperar al día siguiente. Tras mis peleas con Hacienda y sus trimestrales, me llegó una nueva prueba que debía entregar hoy mismo. ¿El problema? Yo. Cuando no tienes ánimos, cuando estás frustrada, cuando estás al límite de todo, afrontar una prueba de traducción no es fácil, pero es lo que se debe hacer ya que puedes tener un mal día con algún proyecto y tener que seguir trabajando en ello.

No me enfrenté a una de las pruebas más difíciles, pero sí me enfrenté con mi yo más difícil y crítico. Tras unas semanas sin nada en la bandeja de entrada, como ya os he comentado, sin nada a la vista en el futuro, sin correos contestados, con los papeleos de haciendo revoloteando en la cabeza y otras cuestiones personales, todo lo que escribía en la prueba acababa borrado porque no me convencía. Expresé mis frustraciones en twitter y recibí un apoyo que agradezco.

Con la fecha de entrega cada vez más cerca, tuve que ponerme las pilas, cerrar todo tipo de pensamiento negativo y darle a la tecla como mejor pude. Sé que no he entregado la mejor prueba de traducción y que tengo demasiado en la cabeza como para poder haberla realizado al 100 %, pero tal y como empecé el día, estoy contenta de cómo lo resolví.

No vengo a dar lecciones, no soy quién, pero sé que hay mucha gente en esta situación. Las palabras de ánimo se agradecen, pero no llenan, y es una lucha constante el conseguir y sobre todo mantener a los clientes; pero no imposible. Es difícil, no hay que romantizarlo tampoco, y más con una combinación de idiomas como la mía que es la mínima que se tiene hoy en día, y en una industria, como la de los videojuegos, donde es más difícil, si cabe, el meter el mando.

Si habéis llegado hasta aquí leyendo mis devaríos, solo os puedo decir que sigáis intentándolo, compaginadlo con otras cosas si debéis, Roma no se construyó en un día. Sí, ver y seguir a traductores con mucha más experiencia y más abiertos puede resultar un poco contraproducente, por aquello de que tú no tienes nada, pero también es enriquecedor debido a su trayectoria. Todo lo que debes hacer es centrarte en ti, tu carrera y tus clientes; nada de compararte porque ¿de qué sirve?

Como última reflexión apuntar que este 2020 me va a oir, me va a ver y me va a sentir porque no pienso rendirme.

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